Disciplina positiva, educar desde el respeto

Disciplina positiva Zaragoza

Disciplina positiva es una forma de educar desde el amor y la firmeza, desde el respeto y el cariño, buscando la conexión frente a la corrección, sin castigos, sin premios. Para mi, disciplina positiva es una filosofía de vida que te ayuda a desarrollar nuevas habilidades y a conocerte mejor. Conocer disciplina positiva y replantearme cómo estaba haciendo las cosas con mis hijos, con mi familia y conmigo me ha llevado a enfrentarme al día a día con otra actitud.

La disciplina positiva busca ayudar a los niños a sentirse importantes y a desarrollar sus capacidades y sus habilidades para que tengan herramientas cuando tengan que enfrentarse a los problemas de la vida ellos solos.

Pocas personas saben que soy educadora de familias certificada en disciplina positiva desde febrero de este año, y es que me he dado un tiempo para interiorizar todos los conocimientos y la formación que recibí de la mano de la gran Marisa Moya. Sin embargo, algo que me fascinó de esta forma de educar a los niños es el concepto de que no se puede ser las 24 horas del día disciplina positiva al 100%. La disciplina positiva muestra siempre respeto por el niño, respeto por el adulto y respeto por las circunstancias. Porque a la hora de actuar, hay que tener en cuenta las tres.

Hay momentos, en los que lograremos aplicar los principios de disciplina positiva al 100%, siguiéndolos al pie de la letra, sin embargo, en función de nuestras circunstancias y de nuestro estado emocional, habrá otros momentos en los que conseguiremos aplicarlos en un 80%, en un 50%, o incluso en un 0%. Y está bien. Hay días en los que el estrés, el cansancio, la acumulación de tareas, hacen que saltemos ante determinadas situaciones y nos descontrolemos. Lo importante aquí es validar esas emociones, mostrando que a todos nos puede ocurrir, y aprender de esa situación para gestionarla de otra forma la próxima vez.

Uno de los grandes principios de disciplina positiva es «utilizar el error como fuente de aprendizaje». Y desde mi punto de vista, esa es una gran estrategia para restar importancia a esos momentos en los que no conseguimos hacer las cosas cómo nos gustaría y para buscar la mejora continua en nosotros, dando la misma oportunidad a los demás.

Así que, desde el amor y el respeto por esta filosofía de vida, os invito al taller intensivo de disciplina positiva que daré el próximo domingo 5 de noviembre, de 10 a 14 horas. Y siguiendo sus principios, usaré la experiencia para aprender y para mejorar como persona y como profesional. Porque los errores son grandes oportunidades de aprendizaje. Porque ser madre es ser imperfecta. Porque ser madre es mucho más.

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