Quebraderos de cabeza

Pensamientos cíclicos

Cuantos quebraderos de cabeza tenemos a lo largo del día. Nos pasamos gran parte del día centrados en nuestros pensamientos, en nuestra cábalas mentales, imaginando un sinfín de remotas posibilidades que no sabemos si van a pasar, pero que alimentamos con nuestra creatividad. O recordando historias pasadas, conversaciones que ya terminaron, o situaciones que ya llegaron a su fin.

Muchas veces, nos enredamos en esos pensamientos cíclicos sin querer y sacamos conclusiones precipitadas, antes de que las cosas ocurran, tendiendo en muchos casos a ponernos en lo peor.

Es curioso, pero los quebraderos de cabeza nos pasan a todos, o al menos, a la gran mayoría, pero cuando somos padres, se nos disparan mucho más. Cuantas cosas en las que pensar, cuantas cosas de las que preocuparse, cuantos miedos, cuantas suposiciones, cuantos quebraderos de cabeza. Ser padre o madre tiene algo curioso, y es que cualquier problema que nos suceda a nosotros, nos preocupa, pero si le sucede a nuestro hij@, se convierte en un total quebradero de cabeza.

Sin embargo, existen ciertas herramientas que ayudan a hacer más llevaderos los quebraderos de cabeza, cada uno tiene las suyas, y en función de las circunstancias, hay herramientas que se adaptan mejor que otras. A mí el coaching me ha ayudado mucho a nivel personal a ordenar mis ideas cuando mi cabeza está como una centrifugadora de lavadora. A veces hecho mano de la creatividad, y apunto todas las opciones que se me ocurren para solucionar un problema, por muy locas que sean. Otras, trato de responderme preguntas cómo ¿para qué? o ¿cuál es la intención positiva de esto?. Incluso, escribo mis pensamientos para poder poner orden en ellos, ya que mientras están en la cabeza están todos revueltos y parecen no tener sentido.

Pero una de las estrategias que uso y que más me ayuda a calmarme, es preguntar a mi hijo de dos años, en versión suave, ¿cuál cree que es la solución? Y su respuesta siempre me sorprende, quizá no encuentra la solución, pero siempre me deja con la sensación de mis quebraderos de cabeza no tienen tanta importancia. Porque ser madre es mucho más.

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